lunes, 16 de enero de 2017

LOS NERVIOS

La cocina estaba incorporada en el salón, así que a mi espalda oí como abría el grifo y se preparaba un café. Miré mi vaso vacío sobre la mesa con dos hielos aburridos en él. Lo rellené con un segundo whisky; no muy largo, pero tampoco corto.
En el salón había un par de butacas y alguna silla, pero al volver prefirió sentarse en el sillón en el que yo estaba. Nos encontramos de repente los dos mirando al fuego en silencio, ella con su café y yo con mi whisky. En un par de ocasiones hice girar los hielos con la punta del dedo y luego me lo chupé. Jamás había hecho eso. Jamás. Serían los nervios.

jueves, 12 de enero de 2017

DOS MESES DE DIARIO

Un día empecé a escribir un diario y al poco tiempo lo dejé porque me exigía ser demasiado sincero conmigo mismo.Comencé endulzando alguna decepción, después disimulé media docena de vicios y por último terminé por omitir todo aquello que detestaba de mí. La experiencia duró un par de meses y cuando lo dejé pensé que lo mejor era seguir haciendo lo mismo de siempre pero sin dejar constancia escrita de ello. Fue aquel día que me presenté en tu casa de madrugada, ¿recuerdas?, aquel que quisimos escribir en una servilleta nuestros objetivos para el año que acababa de entrar y no supimos qué poner...

martes, 10 de enero de 2017

PREGUNTAS DE TÍMIDO

No tengo recuerdos precisos de hacia dónde derivó la conversación, pero sí recuerdo la necesidad que ambos teníamos de no dejar que el silencio nos violentara, por lo que no pasaba mucho tiempo hasta que uno de los dos sacaba un nuevo tema. Generalmente lo hacíamos en forma de pregunta. Como buen tímido, siempre he sido bastante rápido encontrando preguntas y desalentadoramente lento  e inseguro desarrollando las respuestas, por lo que tiendo a buscar lugares de belleza apabullante por los que pasear para que sean ellos los que rellenes mis lagunas...

jueves, 29 de diciembre de 2016

EL ESPEJO DEL BAÑO


No dije nada y fui hasta el baño. Otra vez frente al espejo. Algo tienen los espejos de los cuartos de baño que siempre termino allí confesando las miserias. Deben ser el último reducto de sinceridad que me queda antes de engañarme a mi mismo en cuanto salgo.
El espejo estaba demasiado bajo y era pequeño, así que me apoyé en el lavabo y me agaché para mirarme. La luz venía del techo, lo que producía ligeras sombras bajo los ojos que marcaban las arrugas y me envejecían. Aún más. Alcé el mentón y estiré el cuello buscando mejor posición, aunque desistí al instante. Era absurdo pasarse la vida buscando el mejor ángulo y la mejor proyección de luz para disimular lo inevitable. Estiré los labios y me miré los dientes. Por suerte la fortuna empleada en el dentista estaba bien empleada. Sorbí directamente de la botella un poco de enjuague bucal y me analicé el rostro mientras mis carrillos se iban hinchando y deshinchando alternativamente. Pensé que llevaba mucho tiempo sin reír. Escupí y forcé una sonrisa estúpida. Probé con varias expresiones joviales y ninguna me convenció, de manera que cuando volví al salón llevaba la misma cara de amargado con la que había salido...

martes, 20 de diciembre de 2016

LA PRIMERA NOCHE

Fuimos a su casa. Me dijo que había comprado el sillón por la mañana y me senté para probarlo. Bostecé. Ella lo hizo después. Era muy tarde y estábamos cansados. Cuando empezó la noche no pensé que la conocería. El contagio del bostezo fue nuestro primer acto de complicidad.  Puso los pies sobre la mesa y yo, seguro de que no iba a encontrar oposición, hice lo mismo. Quedó el luto de mis calcetines negros al lado del jovial arcoiris de los suyos. Mis pies eran finos y largos, huesudos comparados con los de ella. Me parecieron grotescos a su lado, unos pies infortunados, como de esqueleto. Quise apartarlos pero ya no tenía fuerzas. Nos dormimos y esperamos que amaneciera.

domingo, 18 de diciembre de 2016

MUJERES DESPEREZADAS

Me gusta ver desperezarse a las mujeres por las mañanas; el descuido del pelo, la mirada aún difusa, cierto rubor en la piel y los labios mucho mas sugerentes que cuando se acostaron. Me gusta ver cómo aparece su ombligo bajo el pijama cuando se estiran. Me gusta que ronroneen como un gato antes de levantarse. Me gusta que saquen una pierna del edredón y se miren el pie como si no lo reconocieran. Me gusta que no digan nada y sin embargo lo digan todo...

miércoles, 14 de diciembre de 2016

COLORES

Me pidió que la disculpara unos minutos. Coge lo que quieras de la nevera, dijo. Di cuatro pasos y llegué hasta una librería de madera clara. Plantado frente a los libros repasé algunos títulos, más por entretenimiento que por interés, lo que hizo que me olvidara de ellos en cuanto me di la vuelta. Reparé luego en el crujido de la madera bajo mis pies. Miré al suelo y me vi ridículo con aquellas chinelas con borrego que me había obligado a calzar cuando entramos. Casi toda la superficie de la tarima estaba cubierta por alfombras de varios tamaños, colores y texturas, así que preferí descalzarme. Mis habituales calcetines negros me resultaron de pronto feos y tristes en un entorno tan colorista como aquel. Acostumbrados como estábamos yo y mis calcetines a ambientes más neutros, la explosión de color de su casa ensombreció aún más mi gusto por la ropa oscura...